Sonríe como una muñeca Barbie

      ¡Buenos días amigos y amigas de Educando Tesoros! hoy iba a hablaros de la importancia del juego en la infancia, sin embargo dejaré este post para más adelante porque me gustaría comentar un tema que recientemente hemos podido ver a través de las pantallas y que va muy en relación con el juego infantil. Anoche tuve la oportunidad de ver un programa en el canal Divinity que no tenía para nada desperdicio, se llama "Pequeñas Princesas" y se asemeja bastante al programa realizado por Samanta Villar en Conexión Samanta hace algún tiempo. 

        Este programa muestra la cruda realidad de los concursos de belleza infantiles de principio a fin. Las menores que empiezan con pocos meses son sometidas por sus propias madres y padres a sesiones estrictas de belleza y a interminables ensayos durante todo el día con el fin de ganar un trofeo y una corona, pero lo que realmente importa es recuperar el dinero que han pagado por la inscripción al concurso.

"En realidad lo que todos quieren es el dinero" comentaba una de las niñas participantes. 


       A lo largo del certamen se aprecia la competitividad de las niñas que se pelean por cual es la más bonita, quien tiene el mejor vestido o por el tamaño de sus trofeos; aquello que empieza como un juego ya que las niñas muestran todos sus talentos, termina por convertirse en una tortura llegando incluso a sentirse culpables por defraudar a sus padres. Debo reconocer que ayer sentí tristeza por ver como una de las niñas se negaba a desfilar por la pasarela mientras su madre la convencía para que volviera, chantajeándola con quitarle el vestido y los zapatos de princesa que llevaba. Por otro lado se puede apreciar como estos concursos son totalmente superficiales porque se valoran unos cánones de belleza ilógicos para unas niñas tan pequeñas; es decir, las niñas tienen que ser delgadas, bonitas, de estatura ideal, carismáticas y encima estar perfectamente maquilladas, peinadas, vestidas, depiladas y con prótesis dentales. Por tanto las niñas no son niñas, no son ellas mismas con todos sus encantos, pues todo lo que muestran en la pasarela es producto de algo programado, aprendido y para nada natural. Además algunos medios han criticado que estos concursos promueven una imagen sensualizada de las mujeres, pues las niñas adquieren unos roles sexuales anticipados que conciben a las mujeres como un objeto y degrada su inteligencia.



¿Se puede hablar de una infancia robada?

      En mi opinión estas niñas no son reinas, sino auténticas esclavas desde que nacen. Esclavas de una corona además de una inversión para sus padres, que se convierten en algunos casos en una fuente de recursos financieros para la familia. Se habla de infancia robada cuando niños y niñas son explotados de distintas maneras con fines económicos actuando como cambio de moneda por parte de adultos, muchas veces familiares. ¿A caso los concursos de belleza infantiles no son el resultado de una infancia robada? ¿Los organizadores de estos concursos a caso no se llenan los bolsillos de dinero a costa de los niños? ¿Y los padres? ¿no son ellos consentidores de tal explotación?

En definitiva, me parece injusto que se prive a los niños de su infancia y del juego que es fundamental para su desarrollo, pues gracias a él crecen como personas y aprenden a convivir en el entorno social. Estas niñas que son obligadas a ser mayores antes de tiempo adquirirán valores perjudiciales que no ayudarán en nada a su formación como ser social. 


¿Qué opináis de estos certámenes de belleza infantiles? ¿Llevaríais a vuestros hijos a concursos de este tipo? Se aceptan opiniones.

                                                                                                      

Tezeida Martín

2 comentarios:

  1. Acabo de recordar que tenía un post pendiente sobre este tema, ¡mañana lo publico! ¿Mi opinión? Me parece de personas sin corazón ni sentido común los que permiten que se introduzca a las niñas en ese mundo, es muy penoso y jamás se le podría encontrar ni una ventaja, beneficio o aspecto positivo.

    ¡Me ha encantado el post! Enhorabuena.

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    1. Me alegra que te haya gustado el post María. Fue ver el reportaje en la tele e indignarme con este tema, tenía tantas cosas que decir que no podía parar de escribir. Estaré atenta para ver tu post sobre este tema que seguro es estupendo, ya te daré mi opinión. Besitos y gracias de nuevo.

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