Cuento: ¡Devolvedme Mis Piojos!

¿Cómo están mis educadores preferidos?


      En el Blog hoy quiero rescatar un cuento que marcó la infancia de muchos niños, incluida la mía hace unas décadas. Se trata de un cuento muy divertido que desborda imaginación y encanto. Hablo del cuento ¡Devolvedme mis piojos! del autor Pef Elmer y cuya editorial es Altea. ¿Lo recordáis? Este simpático cuento nos puede ayudar en el cole para trabajar el tema de la higiene con nuestros niños, que es importante sobre todo ahora, para prevenir durante el comienzo del curso.



     "Matías vivía en un lujoso apartamento que tenía dos televisores, cerradura con alarma y abrelatas eléctrico. Pero Matías se aburría mucho. Matías se aburría mucho con sus videojuegos y sus cachivaches electrónicos"

     La pena es que este cuento tan especial por el tiempo que tiene ya no se edita, suerte quien tenga algún ejemplar en su casa o lo encuentre en la biblioteca del cole, porque segurísimo que sus hijos con él tendrán una gran diversión. Sin embargo en Educando Tesoros podemos hacer una excepción y ofreceros una adaptación corta de este maravilloso cuento, sobre todo para que niños que no lo conozcan tengan la oportunidad de leerlo.


Si quieres conocer a Matías y sus Piojos, no te lo pierdas y sigue leyendo...








Matías hace un descubrimiento sorprendente.

Un día, Matías notó que le picaba bastante la cabeza. Se rascó muy fuerte y descubrió que tenía...piojos.
- ¡Atiza! ¡Piojos!- dijo Matías.
y después añadió: pios quiero, un pioco, piastante, piuchísimo, pioquísimo, piabsolutamente nada.

Matías descubrió que esta frase era una frase mágica. Gracias a ella, los piojos no sólo eran capaces de hablar, sino que se volvían domésticos y obedientes.
Matías se arrancó unos cuantos pelos y dio la bienvenida a los piojos. Luego pintó a uno de rojo y a otros de amarillo y organizó un torneo de piotbol.
Al llegar la noche, recogió a sus nuevos amigos en cajas de cerillas y con mechones de pelo les preparó unas estupendas camas.

- ¿Queréis azúcar en polvo? - preguntó Matías.
- Nunca antes de dormir. Es por lo de las caries dental - respondieron los piojos, que cuidaban mucho su propia salud-. ¡Buenas noches, Matías!

Y cuando los padres de Matías volvieron de trabajar aquel día, encontraron a su hijo de muy buen humor.

Matías tiene unos estupendos amigos.


Al día siguiente, Matías se levantó y fue a ver a sus amigos.

- Llévanos contigo al <<cole>> - le pidieron los piojos.
- ¡Eso jamás! - exclamó Matías -. A los profesores les horrorizan los piojos. Siempre que encuentran algún piojo, lo proyectan en una diapositiva y nos dan una clase de Ciencias Naturales, para que aprendamos a odiar a los piojos.
- ¡Que horror! - dijeron los piojos..

Durante el día, los piojos arreglaban sus dormitorios, o sea, las cajas de cerilla, paseaban por la casa, hacían la colada... Pero, en cuando Matías regresaba del colegio, se metían entre el pelo de Matías deseosos de jugar con él.

Desde que tenía piojos, Matías no se hacía rogar para irse a la cama. Sabía que, durante el día, los piojos habían recorrido las páginas de los libros de la bilbioteca. Y Matías se dormía mientras escuchaba fantásticas historias contadas por media docena de piojos sentados alrededor de su oreja.


Matías y sus amigos se dan un baño.

Para los piojos, el día más esperado de la semana era el miércoles. Ese día tocaba piscina. Matías se los llevaba al cuarto de baño. Allí, mientras llenaba la bañera, se colocaba entre los pelos unos cuantos palillos.

Los palillos servían de trampolines y, así, la bañera se convertía en una piscina de dimensiones olímpicas para los piojos de Matías.

Y Matías era tan feliz con sus piojos que el resto del mundo no existía para él.

Pero, ¡ay!, un día, su madre volvió a casa antes de lo previsto. Abrió la puerta del baño y lanzó un alarido.


Matías y su madre van a la peluquería.

- ¡Qué es-pan-to!... ¡Sal de ahí ahora mismo! - dijo la madre de Matías.
Para los piojos la palabra es-pan-to es una palabra maldita. El encantamiento se había terminado. Los piojos dejaron de hablar, de obedecer, de jugar...

- ¡Vístete ahora mismo! - volvió a decir la madre de Matías -. ¡Vamos inmediatamente a la farmacia! Lo cierto es que la madre de Matías le daba mucha vergüenza tener que entrar en la farmacia.

- ¡Lo mejor será que te lleve a la peluquería y que te corten el pelo al cero! - exclamó la madre de Matías. Así que Matías y su madre fueron a la peluquería más próxima. 

Una vez allí, el peluquero se mostró especialmente colaborador:
- Tenemos incluso un aspiorador que nos ayudará a librarnos de esa plaga insopiortable-.


Matías se queda sin pelo y sin amigos.

Cinco minutos más tarde, Matías no tenía ni un solo piojo en la cabeza. Ni tampoco tenía Matías un solo pelo. Su cabeza estaba pelada y su madre entusiasmada.

- ¡Devolvedme mis piojos! - gritaba Matías.
El padre de Matías llegó a la peluquería en el coche familiar. Matías subió al asiento de atrás refunfuñando:
- ¡Devolvedme mis piojos! -

- Pórtate bien - dijo el padre, y a continuación añadió -:

¡Qué original antojo
es el de la cría del piojo!

Y mientras decía esto, miró por el retrovisor a su hijo y vio una nube negra de humo detrás del coche.

Pero, ¿se trataba en realidad del humo?...



Tezeida Martín

4 comentarios:

  1. ¡Me encanta el final! ¿Sería humo...? No conocía el cuento, pero sin duda no tiene desperdicio para ayudarnos a tratar este tema con los peques. Muchas graciassss, un besito.

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    1. Que bueno que te guste, besitos y gracias por comentar.

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  2. Madre mía. No pensaba encontrar ste cuento por aquí. Me he teletransportado 27 años atrás. Q recuerdos... las imágenes, los piojos en la bañera...q años y q añoranza. Ojalá se pudiese volver a esos días y esas tardes de lectura en clase. de verdad q doy gracias a quien haya hecho posible ste momento.

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  3. Madre mía. No pensaba encontrar ste cuento por aquí. Me he teletransportado 27 años atrás. Q recuerdos... las imágenes, los piojos en la bañera...q años y q añoranza. Ojalá se pudiese volver a esos días y esas tardes de lectura en clase. de verdad q doy gracias a quien haya hecho posible ste momento.

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