Mi amiga la arena

¡Buenos días! ¿Cómo llevamos la mañana?

    Con estos calores lo único que nos apetece es pasar los días en la playa, y si a nosotros nos gusta disfrutar del sol y del mar, que niño no querrá chapotear en el agua y sobre todo jugar con la arena.

   Hay chiquitines que se acostumbrarán de inmediato al mar y la arena, pero como afortunadamente los peques no son todos iguales, están los que se asustarán o llorarán tan solo con sentir el contacto en su piel. Sin embargo con paciencia llegará el momento en que se sientan más seguros y no habrá nada que les guste más que divertirse investigando con las diversas texturas y colores que ofrecen las playas. Antes de cumplir el año empezarán a manipularla con las manos disfrutando de la sensación de la arena y el agua corriendo entre sus dedos; e incluso tras su primera exploración no se resistirán a llevársela a la boca. Habrá que tener cuidado pues ellos cuando son pequeños no distinguen lo que es comestible de lo que no, por lo que experimentarán con todos sus sentidos y nosotros con normalidad tendremos que vigilar y hacer seguro ese juego que están llevando a cabo para no llevarnos ninguna sorpresa. Por otra parte en playas donde hay piedras y siempre con supervisión, procuraremos que jueguen con las que sean de tamaño grande para que no exista peligro de atragantamiento.


Teniendo en cuenta este aspecto debemos saber que con este juego el niño disfrutará mientras desarrolla sus capacidades motoras, estimula su creatividad, consigue autonomía, se consigue un efecto tranquilizador y aprende nuevos conceptos como por ejemplo seco y mojado, lleno y vacío o incluso pesado y ligero. Además, con las piedras podrá sentir las distintas texturas, ver los diversos colores y escuchar como suenan cuando las chocan. 

"Si si, como podéis ver son muchas las ventajas que ofrece el disfrutar de un día de playa, nuestros hijos aprenderán de la naturaleza tras divertirse con ella"


Sigue leyendo para ver actividades que se pueden realizar con la arena y otras propuestas que te sugiero.


    Os propongo una serie de actividades para que los niños aprovechen aún más todas estas ventajas.
  1. Enterrar juguetes en la arena: Primero empieza con uno y luego puedes irle añadiendo más para que él los encuentre. Pueden ser juguetes de plástico, pero si en la arena encuentra algún objeto cotidiano como por ejemplo una cuchara, le resultará muy excitante. 
  2. Anima a tu hijo a que coja la arena: Al principio puedes coger un poco entre tus manos y dejar que vaya cayendo, para que vea el movimiento y lo incites a tocarla. Después puedes llenar un cubito con arena para que meta la mano y la sienta.
  3. Medir y Pesar: Podéis jugar a medir y pesar. Con un objeto cotidiano como un embudo podrá filtrar la arena y separarla de las piedras que puedan haber; si mojas la arena haz que coja un poco de la mojada y de la seca a la vez para que descubra la diferencia de peso.
  4. A cocinar: A los niños les encanta jugar a cocinar, sobre todo a los 2 y 3 años cuando empieza el juego simbólico. Esta cocina será especial pues con la arena mojada se pueden modelar muchos alimentos como hamburguesas, pasteles o albóndigas. Deja que desarrolle su imaginación realizando lo que más le guste.
  5. Ser un artista: La arena mojada es excelente para realizar creaciones. Tan solo con las manos ya se pueden hacer infinidad de dibujos, pero si además les damos moldes o rastrillos la creación será más original. 
  6. Construcciones: Trabajarán la inteligencia espacial mientras se entretienen y no se privarán de romperlas después de que ambos las realicen. Se puede utilizar un cubo o vasos de plástico con arena y un poco de agua. ¡Verás todas las construcciones que pueden llegar a hacer! 
  7. Excavaciones: Después de las construcciones llegarán las excavaciones. Tu hijo hará hoyos en la arena e incluso cuando sea grande le gustará hacer túneles subterráneos para después meter agua. Ten cuidado si el hoyo es muy hondo y entierra algún objetos personal porque será muy difícil que después lo encuentre. Tapa el hoyo cuando termine, porque si lo dejas puede llegar a ser un peligro para todos.

OTRAS PROPUESTAS:

    En mi opinión lo mejor es que los niños disfruten en la playa, pues como dijimos la naturaleza les ofrece muchísimas posibilidades de juego. Pero si no tenemos la playa cerca no deberíamos de privar a los niños del disfrute del agua y la arena, por lo que sería ideal llevarlos a los areneros de los parques en donde ayudará a la socialización con sus iguales; o incluso si no existiera esta posibilidad con un poco de tiempo y dedicación podríamos realizar nuestro propio arenero para que se divierta y aprenda también en casa.



Para hacer un sencillo arenero en casa bastará con una base grande en donde quepa el niño, como por ejemplo una caja de cartón o una bolsa de plástico lo suficientemente amplia. Colocaremos la arena fina y seca, aunque también se puede mojar de vez en cuando para que puedan manipularla.

Si somos unos manitas podemos construir un arenero siguiendo estos pasos. Pincha en la IDEA que te propongo.


Espero que os haya gustado el post.

¡Saluditos Tesorines!


Tezeida Martín

1 comentario:

  1. Efectivamente, como dices no deberíamos privar a los peques de jugar y experimentar con la arena cuando no hay playas cerca, puesto que es el ''juguete de verano'' por excelencia, ¡100% natural y con miles de posibilidades de juego!

    ¡Besitos!

    María

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